No tengas miedo a la incertidumbre

Hace unos días grabé un vídeo sobre la incertidumbre y muy necesario elaborar debido a la situación que estamos atravesando. Antes, había escrito una entrada sobre que no nos enseñan a fracasar (y así nos va). Varios meses separan una reflexión sobre la otra, pero al final viene poniendo de relieve cuestiones similares. ¡Hay que aprender a convivir con el virus y la incertidumbre!

España, un país que busca la estabilidad

España, es un país aparentemente poco emprendedor (aunque esta afirmación no queda avalada por los datos que arrojan las estadísticas, que afirman que supera la media europea y mundial en cuanto a emprendimiento).

Digo que aparentemente es poco emprendedor, porque la enseñanza pública y concertada de este país, no enfoca a los alumnos y alumnas hacia una mentalidad emprendedora, creativa y resolutiva de problemas. No se crea cultura de emprendimiento en la adolescencia y por lo tanto, la mayoría buscan ser asalariados, o funcionarios cuando llegan a la edad adulta.

En otros lugares, desde bien pequeños los niños ven que sus países se tienen que levantar una y otra vez (por cuestiones de economía, por desastres naturales, etc.). Que sus padres se tienen que reinventar cada año para salir adelante. Y que está bien visto (incluso), cambiar de empresa, o actividad cada poco tiempo.

Muy lejos quedaron aquellos tiempos en los que se entraba en una empresa y se adquiría antigüedad, prosperidad, promoción. Atentos, seguramente ya no vuelvan.

De apellido incertidumbre

La resiliencia, la reinvención, la búsqueda de soluciones reales a problemas de la sociedad es lo que sirve en estos tiempos para crear tu renta (dinero). La incertidumbre, es el apellido de todos ahora mismo y hay que aprender a convivir con ella.

Es un pulso a la mente, lo sé. Pero no hay nada malo, sólo tu mente jugando malas pasadas y creándote ansiedad y estrés. Mientras tengas salud, encontrarás el camino, el ingenio, la picaresca, la bondad y otras muchas cosas que te llevarán a la solución. Recuerda, se trata de poner tu conocimiento al servicio de la sociedad (nicho de mercado), para ayudar (y te pagarán por ello).

Imagina que eres trader de bolsa, o pescador en mitad del océano.

Aprende, ponlo en práctica, copia a otros, reinvéntate, apúntate a cursos gratis, compara lo que haces con lo que hacen otros y mide tus resultados para aprender de ellos. Móntate en la montaña rusa, controla tus emociones y no te dejes atrapar por el miedo. No tengas miedo a la incertidumbre.

Imagina que eres trader de bolsa, ¿te piensas que es diferente a ser pescador en mitad del océano? Confía en tus cualidades y habilidades, las que no tengas apréndelas para ponerlas también en práctica.

Y por último, respira, descansa. Esto no es una carrera de velocidad, sino de fondo.